martes, 31 de agosto de 2010

"ESCRIBE, QUE ALGO QUEDA"

“Emplea el lenguaje que quieras y nunca podrás expresar sino lo que eres”

(Ralph Waldo Emerson, escritor y político estadounidense, 1803-1882)



   Siempre pensé que esto de escribir sería más difícil, me podía el pudor, el temor a las faltas de ortografía, el miedo a la crítica descarnada, qué dirá el Pérez-Reverte de turno cuando me lea algún día, y Ussía? Ha sido todo mucho más fácil.

   Primero, porque no vivo de esto, no me pagan por hacerlo; segundo, me lee poca gente en cuanto a número pero mucha gente que me interesa, que me anima a seguir cuando me ve por la calle. Gracias. Tercero, puedo expresar sentimientos por escrito mientras escucho a Siniestro Total – “Bailaré sobre tu tumba” – y puedo elegir el asunto que me dé la gana; no me obliga nadie a hacerlo sobre temas de actualidad, por ejemplo, la línea editorial la marco yo. Además, me siento bastante libre al respecto, al menos por ahora. “Soy el que soy” y así me siento en este blog, en este “my space”. Me interesan vuestras críticas, sobre todo las negativas y las constructivas, es más, las necesito.

   Varias personas me han instado a que me dedique a “hacer monólogos” pero no lo tengo claro. Sí, hablo mucho y hay quien dice que tengo cierta gracia pero respeto demasiado a los que se dedican profesionalmente a hacer reír. Lo mío es más de andar por casa, algunos de mis amigos y conocidos se descojonan con mis cosas y con eso me basta. Ya me decía Rogelio, mi padre, que era un “niño Jaimito” y lo decía con cariño casi siempre. A otra gente supongo que no les haría puta gracia; eso forma parte de la vida, no puedes gustar a todo el mundo (¡menos mal!). En definitiva, eso de ser monologuista también tiene sus hipotecas, es como cuando te dicen en una reunión que cuentes el chiste ese tan bueno de las viejas de El Palo en la playa y no tienes ni puñeteras ganas. Y es que no todos los días está uno para chistes…

   Me gusta improvisar, sorprender, mosquear, tocar los cojones y salir por peteneras. Pero quiero hacerlo cuando me apetezca no cuando me lo imponga un empresario, el que me paga. Me mola más ser bibliotecario y escribir de madrugada para vosotros, para el currito, para el empresario, para el niño, para la madre, para los solteros, para los separados, para los de izquierdas y para los de derechas… para todos y todas, que diría Pajín. Pero, sobre todo, y perdón por la sinceridad, escribo PARA MÍ. ¿Cómo puedes enamorarte de alguien si no te quieres a ti mismo?

   A lo que iba… que viene septiembre con sus libros y cuadernillos de texto y sus uniformes – que de gratis, nada, entérate Griñán -, que mi mujer vuelve al desempleo, que empiezo la jornada partida, los exámenes, los fascículos anunciados en la tele, que viene la Feria de Fuengirola y que ya me he cansado de escribir, leche!! Supongo que muchos de vosotros ya estáis pensando en apuntaros a un gimnasio para bajar barriga o al inglés o a los cursos y talleres de la Casa de la Cultura o a la natación. ¡Allá vosotros!

   Os quiero mucho, estimados lectores. Volveré!!

   P.D.: Al que me ha robado la bolsa con mi agenda, mis gafas graduadas y otras cosillas, previa fractura del cristal del coche en el Club de pádel-golf que él ya sabe, le recuerdo que puede dejar dichos utensilios en la oficina de objetos perdidos más cercana, salvo que ya la haya arrojado al contenedor más próximo. Por cierto… que me cago en tus muertos. Llevo una racha con esto del coche que no se la deseo ni a mi peor enemiga, que ya sabéis quién es.



viernes, 27 de agosto de 2010

"¡¡NO A LA GUERRA!!"

“Cuando los ricos se hacen la guerra, son los pobres los que mueren”

(Jean Paul Sartre, escritor y filósofo francés, 1905-1980)

   Nunca me han gustado las manifestaciones multitudinarias, ni las celebraciones “mogollónicas”, ni eso de organizar grandes eventos en torno al “Día de…”, ni los maratones televisivos, ni hablar de solidaridad para quedar bien, ni los actores famosos haciendo alarde de su beneficencia, ni Bill Gates saliendo en la tele con los “negritos”, ni la hipocresía de nuestra sociedad de ricos haciéndose la buena y mandando camiones de mantas, comidas, medicamentos, ni lo del 0,7%, etc.

   Yo soy más de los que hacen una labor callada: los misioneros, los voluntarios, los que no salen en la tele, los que se hacen pobres con los pobres, los que viven con ellos y como ellos… de los que no sabemos ni sus nombres.

   En esta sociedad asquerosa que hemos creado y en la que todos somos culpables, incurrimos en contradicciones curiosas y, a la vez, repugnantes. Curiosamente, donde hay más cristianos es en el “mundo rico” – ya lo dijo Gandhi, creo: lo peor del cristianismo son los cristianos -, es por eso que buscamos justificar las desigualdades haciéndonos los solidarios, creando ONG´s o como se diga, haciendo millonarias donaciones para dar pan al que no tiene, es decir, lavando nuestras conciencias para no ir al infierno. En vez de eso, y ya nos lo dejó claro Jesús de Nazaret cuando anduvo por aquí, deberíamos transformar el mundo, acabar con el hambre, hacer posible que no hubiera ricos ni pobres, en definitiva, echarle “cojones” al tema y acabar con las guerras y con las injusticias. ¿Dónde están los “progres” ahora que se ha reconocido que hay guerra en Afganistán? ¿No será que hubo intereses políticos socialistas cuando se manifestaron actores y cantantes en contra del Gobierno de Aznar con el famoso “no a la guerra”? ¿Y quién puede justificar la “foto de las Azores”?

   Pues eso, mi reto es cambiar el mundo, luchar contra corriente. Las guerras que a mí me afectan son las pequeñas batallas del día a día, el no generar violencia en mi casa, con mi mujer y mis hijos, en mi trabajo y en mi vida, en general. La violencia está en la calle: la gente está permanentemente cabreada, somos capaces de matar por un aparcamiento en el Carrefour, machacamos a los compañeros de trabajo que no nos caen bien o que pueden poner en peligro nuestro “estatus”, pagamos con nuestros seres queridos nuestras frustraciones y nuestros fracasos personales, ahí está la “violencia de género” que no es más que el fruto de las otras violencias menos conocidas. En fin, nos toca calmarnos, querernos y enamorarnos de la vida, de nuestra existencia. No es fácil pero voy a intentarlo.

   “No he venido a traer la paz sino la guerra”, dijo el tío. Ésa es la única guerra que merece la pena: la que lucha contra el mundo y los valores que hoy lo mueven. Ya sabéis cuáles son. Hay que matar nuestras pequeñas violencias, el soldado que llevamos dentro, hay que transmitir a los demás alegría de vivir, paz y amor, la “no violencia”.

   ¡Suerte a todos!

jueves, 19 de agosto de 2010

"SALUD MENTAL"

“Tendremos que arrepentirnos en este generación, no tanto de las malas acciones de la gente perversa, sino del pasmoso silencio de la gente buena.”

(Martin Luther King, líder antirracista estadounidense 1929-1968)

   Cuando vas al psiquiatra por primera vez (el 80% de los españoles, debería acudir a él o a ella), se pasa mal; no sabes lo que te vas a encontrar dentro del despacho… un diván? Pues no. Desde que me diagnosticaron un “trastorno hipomaníaco” – todavía no he mirado en internet lo que es, ni falta que me hace -, mi vida ha dado un giro de no sé cuántos grados. Mi doctora, una chica joven, me escucha, escribe en su libreta y me manda unas pastillas para dormir. Esto me recuerda al sacramento de la Penitencia – por cierto, como católico, me gustaría que se modernizara esta institución porque cada vez la gente se confiesa menos - , el cura te escucha y te manda la “penitencia” consistente en estos tiempos en no sé si tres padrenuestros o que seas bueno, en general.

   Esto de estar “loco” no es tan malo: es peor estar cuerdo y comulgar con ruedas de molino. Si ser un enfermo mental, un disminuido psíquico, un loco o como se diga ahora es luchar contra corriente, es negar los valores de hoy día, es cagarse en la madre del que inventó la “disciplina de voto”, es llamar a esta democracia una “dictadura silenciosa”, no adorar al líder o a la lideresa, no tragárselas dobladas… ¡¡ESTOY LOCO, COMO UNA CABRA!! Eso me recuerda a cuando te dicen que te tranquilices, que madures y no sé qué mas… es decir, que seas bueno y no protestes, que no digas palabrotas y que no bebas alcohol con esa medicación. Y una mierda!! Prefiero mil veces ser inmaduro, desobediente, ser del Madrid, del sector crítico de mi partido, de derechas o de izquierdas depende respecto a qué (suponiendo que existan la derecha y la otra), decir palabrotas, fumar para morirme antes y hacer lo que me dé la gana, dentro de un orden.

   Hay tontos que piensan que al ser de un bando no puedes tener amigos en el otro… eso sí es inmadurez o gilipollez, como queráis llamarlo. En fin, que yo a lo mío, a ser una “mosca cojonera” porque para ser “obediente” y “disciplinado” ya hay muchos, la mayoría porque les interesa mantener su puesto de concejal, director general de la Junta o Ministra de Igualdad (igual.. qué!). En fin, que me voy porque ya he hecho “caca”, ayer jugué al pádel por primera vez en mi vida, estoy escuchando a uno de mis ídolos musicales – Craig David -, salgo al campo de golf esta tarde también por primera vez y, además, tengo una paella familiar en el chalet de mi cuñado. Y el fin de semana… a Graná, a ver a la madre que me parió, que Dios me la conserve muchos años más. No sabéis cómo echo de menos a mi padre y a mi suegro… ellos sí que me entendían. Aún los recuerdo cuando estoy tomando café a las siete de la mañana en “Casa Felipe” con la Dori, la Ana, la Carolina, la Gina y la Carmen. Ahí sí que imaginábamos un mundo mejor. Te quiero, Susana, porque eres la “mujer de toda mi vida” y a mis cinco “churumbeles” el “obí, obá, cada día te quiero más”.

   Por cierto, me cago en “tos los muertos” del que me “aboyó” el coche nuevo el otro día por detrás y ni siquiera me dejó una nota. Para ese, todas las maldiciones gitanas habidas y por haber, “donde las dan las toman” y “así te se meta un paraguas por culo y te se abra en medio lestómago” y “ya te cogeré”.

   See you on CHICAGO, for example.



miércoles, 11 de agosto de 2010

"BACARDÍ COLA"

   “La riqueza es el más mezquino y pequeño don que en este mundo puede conceder Dios a un hombre. Por eso nuestro Señor da de ordinario las riquezas a los mayores pollinos, que no saben apetecer otra cosa.”
(Martin Lutero, teólogo alemán 1483-1546)

   Hoy, que celebramos el día de las Susanas y las Filomenas y es el cumple de mi mujer, puede ser un gran día para escribir. Tengo puesto mi MP3, mi gran aliado cuando quiero dejar de oír gilipolleces o a gilipollas y cuando deseo evitar compras compulsivas en grandes almacenes o jugar al golf sin escuchar al Borja de turno hablando de sus negocios o para no escuchar Tele 5 – la gran cadena “cultural” televisiva, líder en “telemierda”, que está viendo mi hija en estos momentos -, justo al lado mi cigarrillo negro encendido y mi ron cola, sólo me falta saber sobre qué toca ahora hablar. Ya se me ocurrirá algo…

   Hablar de ricos y pobres es fácil, sobre todo cuando eres esto último. El problema es que no eres del todo rico ni del todo pobre; soy pobre respecto a políticos, banqueros y empresarios de turno, pero soy rico en cuanto me comparo con chabolistas, hondureños, mozambiqueños o como se diga, etc. En todo caso, no hablo sólo de dinero, hay otras abundancias y otras carencias más importantes. Es lo del camello y el ojo de la aguja, es ser un desgraciado aunque seas alcalde, director general, es ser tonto del culo a pesar de dirigir un ministerio. Hay tantos “pobreticos”… y luego están los “pobres de espíritu”.

   La clave está en saber cuánto dinero necesitas para ser feliz y adaptarte a eso. Yo, que he trabajado en la empresa privada y en la pública, he ganado más pasta que ahora en otros sitios pero mi nivel de felicidad bajaba cuanto más alta era mi nómina; esto es, ganas más pero disfrutas menos de tu mujer, de tus hijos, de tu tiempo libre y de tus amigos. Mi problema no es que gane poco, es que gasto mucho, por ejemplo: para qué queremos en mi casa cuatro móviles, dos televisiones, un portátil, internet, un coche, un teléfono fijo, tres equipos de música, un reproductor DVD, una Nintendo y… menos mal que no tenemos hipoteca (la reina de las ruinas del siglo XXI). Ya me lo dice mi mujer, que soy muy gastoso y que no tengo remedio; a veces, he tenido que dejar la tarjeta del cajero en casa para controlar mis compras compulsivas. Y los mayores consumidores en estos tiempos son… los niños; y no por culpa suya sino porque esos son los valores que les estamos inculcando. Compramos a los niños con chuches, con consolas, con dinero en efectivo, con la ropa de marca, con la camiseta del Málaga o del Madrid… queremos “tener” su cariño a base de pasta. Al final, el mejor juguete es otro niño, un amigo, una caja de cartón, un lápiz y un papel, su padre o su madre, cuando no hay un divorcio de por medio, y el mejor sitio para jugar… la calle o el campo o la playa.

   Aquí no hay moraleja: escribo para desahogarme y para hacer autocrítica, a ver si me aplico el cuento. Es como en los cursillos prematrimoniales que vengo impartiendo desde hace años: hablo de mí y algo de Dios, de mi matrimonio, de mis virtudes y de mis defectos y escucho los de los demás. El día que no sepa hacer autoevaluación, el día que crea que lo sé todo, el día que me crea bueno en algo… ese día habré “madurado”, habré muerto. Total, nos quedan tres días y “pa lo que me quea en el convento…”

martes, 3 de agosto de 2010

"PECADOS CAPITALES (II): LUJURIA"


“Sólo existen dos cosas importantes en la vida. La primera es el sexo y la segunda…
no me acuerdo” (Woody Allen).

   Escribir sobre SEXO es atractivo, como componente comercial se puede decir que vende mucho. Películas, novelas, series de televisión… si tienen un marcado ingrediente sexual son garantía de éxito aunque su calidad sea ínfima. Es la manzana del Paraíso y nos atrae de una forma animal; el mundo se mueve en gran parte por el sexo y las relaciones humanas, en general, están impregnadas de sensualidad, de erotismo, de algo prohibido.

   En tiempos de la dictadura franquista, ahora tan de moda gracias a Garzón entre otros, los españolitos pudientes se escapaban a Francia para ver películas porno; eso mismo tendrá que hacer algún catalán cuando quiera ver una corrida… de toros, a partir de 2012. En esta democracia zapateril que nos ha tocado vivir, impregnada de prohibiciones - ¡valiente democracia y libertad! -, vivimos tiempos críticos en todos los sentidos como vengo “blogeando” últimamente. Y también el sexo ocupa uno de los lugares más altos en la escala de valores del siglo XXI.

   El sexo es como el cáncer, conforme te vas haciendo mayor conoces más casos y más cercanos de separaciones y divorcios. Se separan parejas que llevan años y años de matrimonio, se divorcian amigos recién casados y otros que ya han sobrepasado con creces los cincuenta tacos. Supongo que los matrimonios se separan por muchas razones, en las que no quiero entrar ahora, pero seguro que una de ellas es la sexual. Hombres y mujeres tenemos concepciones diferentes de la vida y, en el ámbito de las relaciones íntimas, aún más. No voy a generalizar, porque eso está muy feo, pero sí manifiesto desde aquí que la compenetración sexual de una pareja es tan importante como la famosa “compatibilidad de caracteres”. Las parejas se rompen en las pequeñas cosas, no en grandes discrepancias filosóficas; la gente se divorcia cuando su pareja deja la ropa interior tirada en el suelo todos los días, cuando no respeta los gustos del otro, cuando no se cuida físicamente (¿por qué la gente engorda cuando se casa?), cuando maltrata psíquicamente, cuando insulta y menosprecia al otro, cuando no se ponen de acuerdo en las grandes decisiones de la vida… y no voy a hablar hoy de los hijos. Será otro día.

   Podría llenar de tinta este blog con el temita de hoy, pero es tarde y ando cansado. Tomo nota de estas y otras cosas que escucho y trataré de vivir cada día como si fuera el primero de mi vida. No me gusta eso de MADURAR porque para mí es sinónimo de envejecer, de creer que ya lo sabes todo, de dejar de aprender… prefiero ser como niño en algunas cosas y ser como los payasos, mi profesión frustrada, que regalan sonrisas y hacen reir que es, a su vez, hacer felices a los demás. Gracias.